Porque este es el estado más joven de México, sí. Pero juventud no significa ingenuidad. Significa energía. Significa hambre de futuro. Significa no conformarse.
Aquí sabemos distinguir entre propaganda y resultados.
Entre quienes prometieron esperanza y quienes hoy reparten pleitos.
Entre quienes hablan de transformación y quienes terminaron administrando decepciones.
Porque la esperanza no tiene dueño.
No la patentó un partido.
No la registró un gobierno.
No se la puede apropiar una cúpula.
La esperanza pertenece a la gente que sigue creyendo que Baja puede subir.